XIII
Cambios.
Aquel infierno había terminado, los muchachos volvieron a recuperar la vista. Todos jadeaban, como si hubieran estado sometidos a una intensa actividad física, pero Mauricio era el que más, su asma se había disparado aunque no se veía que fuera a hacer gran cosa para remediarlo. Daniel se reincorporó primero, desprovisto ya de aquella euforia por la decisión que había tomado de abandonar su hogar, con cierta resiliencia, intentó imponerse a sus amigos, que seguían afectados por el extraño suceso, incluso sobre Mauricio, desesperado y ansioso por irse de ahí, so pena el asma se lo impidiera.
-mierda, de una vez métete tu aparato ese en la boca-le ordenó Daniel.
-no puede, se está ahogando-dijo Mayra y se acercó a él para ayudarlo, pero Mauricio la apartó con brutalidad, dando manotazos al aire.
-de... déjame... no... necesito... tu jodida ayuda...
Mayra se apartó indignada, pero, afectada todavía por lo visto, fue incapaz de recriminarle su actitud y sólo se quedó ahí parada, con la mirada clavada en su amigo.
Al fin, Mauricio decidió sacar su inhalador para calmar su asma. Ya que hubo regulado su respiración, ante la forma silenciosa en que lo miraban sus amigos y amigas, echó a andar calle abajo.
-¿a dónde vas?-cuestionó Mayra.
-tengo que ir con Jenny...
-Jenny está bien... debe de estar bien-le dijo Daniel-digo, es obvio que nadie está en la escuela a estas horas. ¿Cómo puede haber pasado ya lo de la visión?
Mau se detuvo, durante unos segundos se quedó de pie, silencioso y sin darse la vuelta para mirarlos.
-tienes razón-dijo al fin-pero escúchame, Daniel. Me importa tu amistad, me importa que me perdones y todo eso, pero en estos momentos, no hay nada más importante que mi familia y aunque eso sólo haya sido una visión, tengo que estar con mi hermana, no dejaré que nada le pase, ¿me entiendes?-ahora se dio la vuelta y los miró a todos-no sé qué carajos pase con esto de las visiones, con lo que sentimos y escuchamos mientras estábamos en ese trance, pero no voy a dejar que eso suceda, no lo permitiré, ¿me escuchan todos? y me vale un comino si esto sigue pasando, si seguimos experimentando estas cosas tan raras, no me importa si el mundo se acaba hoy o mañana, no me importa, no permitiré que eso me arrebate a los que amo, lo he visto, y por Dios que voy a evitarlo. No voy a dejar que mi hermana muera, así que tenga que estar pegado a ella... o alejarme de ustedes, no lo permitiré.
-eso lo puedo entender-dijo Marina-tienes que creerme si te digo que yo haré hasta lo imposible por ayudarte a proteger a tu hermana, pero no podemos separarnos, tenemos que estar juntos, por algo hemos tenido estas visiones, quizá fue el destino que conocieras a Akima, ya que ella también está conectada a nosotros. Quizá sea el destino que nosotros hayamos visto lo que vimos, pues a lo mejor, nosotros debamos evitarlo, y no sólo me refiero a lo que vimos sobre Jenny.
-¿quieres decir que debemos evitar que la maestra Heidi se suicide?-inquirió Julian.
-sí, también lo otro...
-¿qué otro? ¿la chava que se estaba quemando con el cigarro? Ni siquiera sabemos quién es-argumentó Ginger.
-no... digo, no sé quién sea esa muchacha, tengo una teoría, pero ahora eso no importa, lo que importa es eso otro, aquella oscuridad angustiante, junto a esa voz maligna, ¿la oyeron? Eso es lo que nos debería preocupar.
-¿por qué?-preguntó Daniel-no vimos nada, sólo eran sombras y figuras oscuras.
-pero lo sentimos...
-no quisiera interrumpir, sé que esto es importante, pero tengo que irme a mi casa...-intervino Betty, parecía más dubitativa y temerosa que nunca, además de que no se atrevía a mirar a nadie a los ojos.
-¿qué pasa, Betty?-le preguntó Mayra con dulzura.
-es que... yo... yo...
-¡te hiciste pis encima!-dijo Rosa, pero al momento se arrepintió de haberlo casi gritado, y se tapó la boca con ambas manos.
Betty se puso rojísima y agachó la cabeza tímidamente. Mauricio no dejó pasar el hecho de que Rosa le hubiera leído el pensamiento a Betty... y esto lo supo porque también lo había captado en la chica de las gafas.
Hubo un momento incómodo, nadie dijo nada hasta que Mayra se acercó a ella y la abrazó.
-tranquila, no pasa nada-le dijo con una ternura que derritió el corazón de Mau.
-es que no pude evitarlo... sentí tanto miedo... yo... pensarán que soy una ridícula tonta que todavía moja la cama... no se lo digan a nadie... ¿qué pensarán de mí?
-nada, no se lo diremos a nadie-dijo Mauricio y también se acercó a ella. Le puso una mano en el hombro y le sonrió, luego él y Mayra intercambiaron miradas. Ella parecía agradecida con él.
-si, no te preocupes, corazón, Mauricio se hizo pis en la cama hasta los 10 años-dijo Daniel, provocando la risa de Ginger y de Rosa, pues los demás, evitaron reír para no ofender a Mau.
Mauricio miró a Daniel con cierto resentimiento, pero también soltó una carcajada.
-sí, de hecho así fue, me oriné en la cama hasta los 10, pero lo tuyo sólo fue un accidente, no pasa nada, no tienes porque sentirte avergonzada, nadie se reirá de ti, porque somos tus amigos.
"Dios mío, eres tan maravilloso, te amo tanto, Mau" Mauricio creyó escuchar aquello en su cabeza, e intentó poner en blanco sus pensamientos, ¿acaso también Betty estaba enamorado de él? Vaya cosa...
-sí, déjalo pasar, no importa, sólo olvidé decirles que yo también me orinaba en la cama... hasta los 9-dijo Daniel de nueva cuenta y ahora todos rieron a plenitud-sí, sí, sí, lo admito ahora que estamos entre amigos.
-hasta que lo aceptas-dijo Julian.
-¿qué? ¿qué me orinaba en la cama?
-sí... bueno,también, pero refería a que aceptas que somos tus amigos.
Daniel bajó la cabeza con arrepentimiento y luego miró a Mauricio.
-sí... miren... perdón por haberme portado como un pedazo de mierda... pero... pero...
-no hay pero que valga, luego nos das tus disculpas pedorras, mejor hay que ayudar a Betty a que se quite los calzones, ¿no crees?-Rosa le dio un golpecito en el hombro y luego le sonrió-vamos, ¿no nos invitas a entrar a tu casa, tontote?-y acto seguido, le dio un abrazo y un beso.
-sí... eso me parece bueno... entren, pero hasta la sala, que mi cuarto es un cochinero.
-descuida, lo vimos en las visiones-arremetió Marina con dureza, pero luego le sonrió también.
Entonces, todo el grupo entró a la casa, salvo por Mauricio, quien se quedó en la calle, indeciso, todavía tenía en la cabeza a su hermanita siendo atropellada, siendo asesinada.
-¿te vas a quedar ahí?-le preguntó Daniel.
-tengo que ir con mi hermana.
-no seas güey, no le va a pasar nada, mañana ten por seguro que vamos a evitar cualquier cosa que pudiera ponerla en peligro, te lo juro por esta. Órale, entra o te pego de nuevo.
Mauricio lo miró cautelosamente.
-era una broma-dijo Daniel, pero Mauricio no sonrió ni nada, su expresión era vacía, indescriptible.
-tengo que irme.
-está bien, te acompaño, sólo déjame decirles a estos cabrones que ahorita regresamos.
-¿qué?
-sí, traemos a tu hermana acá, y luego hablamos.
Mauricio no opuso resistencia a eso y luego de que él avisara a los demás, cerró la puerta y salió con él, previamente ya había dejado su mochila y la bolsa que llevaba antes.
Caminaron en silencio durante un tiempo, sin saber qué decirse. Hasta que Daniel se armó de valor.
-mira, Mau... no deberías pedirme perdón... el que debería pedirte perdón, soy yo... ya sabes, por pegarte... es que... es que me dolió mucho... me... la jodiste, ¿sabes? y no supe cómo reaccionar...
-está bien, me dejará un moretón y no puedo abrir bien el ojo, pero está bien, te desahogaste al menos.
-no güey... es que mira... mira, la quiero un chingo, no me la puedo quitar de la cabeza, y me ardió mucho que anduvieras con ella y que... y que... bueno... ay, ¿cómo decirlo?
-sólo dilo...
-es que encontrarlos así en la escuela... y luego...-Daniel se detuvo, y obligó a Mau a detenerse-¿te la cogiste?
Mau tuvo la necesidad de sacar su inhalador, pero se contuvo, apretó la mandibula y lo miró con toda la franqueza que pudo, sabía que Daniel no aceptaría una simple respuesta, esta debería ser sincera y creíble, pues su amigo era sumamente inseguro y muy emocional.
-mírame a los ojos, Daniel... mírame cuando te digo que no ha pasado nada entre Marina y yo... sólo la he besado... pero nunca nos hemos tocado... nunca la he tocado de otra forma. ¿Me crees?
Daniel lo miró seriamente, se guardó las manos en los bolsillos y luego se puso de nuevo a caminar.
-está bien... pero el condón ese... ¿qué?
-nada... eso no tiene nada qué ver.
-¿neta es tuyo?
-deberías olvidar eso.
-¿te lo dio ella?
Mau guardó silencio, no sabía qué clase de respuesta le calmaría a Daniel, porque parecía haberle leído la mente.
-te lo dio ella... ¿ella quería coger contigo?
-no pienses mal de ella, mira, está presionada porque está enamorada de mí... pero si te hace sentir mejor, yo no la amo... tú sabes a quién quiero. Y si me dio el condón, fue porque se siente presionada para gustarme, pero yo no soy así, yo no podría jamás aprovecharme de ella, lo sabes.
-entonces, ¿por qué andas con ella? Sabes que la quiero mucho y eso se me hizo...
-¿desleal? ¿traición?
-algo así, bueno...
-pues no tiene que ser así, ella no te pertenece y no puedes enloquecer de celos porque le hace caso a alguien más y a ti no... si de verdad la amas, deberías esforzarte más por gustarle...
-mira tú, chuchita cuerera, no me tragaré el sermón del tipo que enloqueció cuando se enteró del noviazgo de Mayra y Gabriel...
-está bien, me chingaste con eso, sí, también me porté como un imbécil... pero es que Gabriel no se merece a Mayra...
-¿y yo no me merezco a Marina?, ¿es eso?
no, claro que no. Me equivoqué al haberme hecho novio de ella, la cagué porque sólo fue para darle celos a Mayra, para que pensara que yo también tenía a alguien conmigo... pero fue un tremendo error, no puedo utilizar a Marina así, no la puedo lastimar. Romperé con ella y tendrás todo el camino libre. Aunque termine odiándome, es preferible a que yo le haga daño con mi falso amor.
-es que vaya, mierda, eres muy pinche suertudo, le gustas a Mari y a Ginger, seguro a tu amiga japonesa también y...
-¿qué dijiste?
-¿de tu amiga japonesa?
-no, de Ginger...
-no te hagas pendejo, sabes que ella quiere contigo, pero no se ha atrevido porque ella piensa que está muy grande para ti... además, creo que le tiene miedo a tu carnala o algo así. Me lo dijo cuando estuve con ella, esa vez que me sali de mi casa.
-bueno... a lo mejor me hacía la idea, pero un güey como yo no puede darse el lujo de albergar falsas esperanzas con chicas tan bonitas...
-pues como sea, ya me gustaría tener tu suerte, que incluso haces que la jodida maestra Heidi, moje sus ricos calzoncitos...
-no digas estupideces, cabrón de mierda...-Mauricio se alteró, pero era obvio que no podía rebatir aquello.
-todos vieron la visión, güey, todos la vieron. Vieron como la maestra acariciaba tu nombre en ese pinche trabajo del Quijote... era ese ¿verdad? ¿el trabajo que nos dejó de Don Quijote? Sí, lo recuerdo bien.
-no creo que se trate de eso...
-pues por algo se quedó con tu trabajo, y por algo, acariciar tu nombre le hizo desistir de volarse los sesos...
-¿igual que tú? ¿para qué era la pistola?
Daniel volvió a detenerse y le enseñó el cinturón.
-ya no la traigo, ya no hagas panchos...
-¿no me lo dirás?
-pues no era para eso, jamás pensé en dispararme si eso dices, sólo quería... quería hacer algunos tiros, ya sabes, para desahogarme, güey. Además, me iba ir a Querétaro solo, la necesitaba para defenderme.
-sólo espero que te deshagas de ella, es una estupidez tener armas en casa.
-sí, lo haré, no te preocupes.
De esa forma, continuaron caminando hasta que llegaron a casa de los Silva. Una vez ahí, Mauricio le dijo que no regresaría con él.
-está bien-dijo Daniel-¿qué quieres que les diga a los demás?
-nada, sólo que me quedaré con mi hermana... además, cuando me vea mi mamá con esta cara que traigo, se va a armar un relajo, y seguramente no podré andar por ahí con ustedes... de seguro ni podré volver a salir a la calle.
-entonces le diré a tu mamá que yo te pegué...
-déjalo, no importa... sólo quiero saber algo antes de que te vayas.
-¿qué?
-¿para qué querías el cofre de mi cuarto? ¿tengo algo de valor ahí? que la verdad ya ni recuerdo su contenido.
-no lo creo... juguetes y algunos papeles... mira, perdón por robártelártelo, sólo quería desquitarme contigo, pero mañana te lo traigo. Palabra.
Hubo un momento de tensión antes de que Mauricio entrara a su casa. Daniel lo miró a los ojos, y aunque no necesitaron pal palabras para decírselo, acordaron volver a la normalidad. Se dieron la mano y luego se carcajearon.
n
-mierda, de una vez métete tu aparato ese en la boca-le ordenó Daniel.
-no puede, se está ahogando-dijo Mayra y se acercó a él para ayudarlo, pero Mauricio la apartó con brutalidad, dando manotazos al aire.
-de... déjame... no... necesito... tu jodida ayuda...
Mayra se apartó indignada, pero, afectada todavía por lo visto, fue incapaz de recriminarle su actitud y sólo se quedó ahí parada, con la mirada clavada en su amigo.
Al fin, Mauricio decidió sacar su inhalador para calmar su asma. Ya que hubo regulado su respiración, ante la forma silenciosa en que lo miraban sus amigos y amigas, echó a andar calle abajo.
-¿a dónde vas?-cuestionó Mayra.
-tengo que ir con Jenny...
-Jenny está bien... debe de estar bien-le dijo Daniel-digo, es obvio que nadie está en la escuela a estas horas. ¿Cómo puede haber pasado ya lo de la visión?
Mau se detuvo, durante unos segundos se quedó de pie, silencioso y sin darse la vuelta para mirarlos.
-tienes razón-dijo al fin-pero escúchame, Daniel. Me importa tu amistad, me importa que me perdones y todo eso, pero en estos momentos, no hay nada más importante que mi familia y aunque eso sólo haya sido una visión, tengo que estar con mi hermana, no dejaré que nada le pase, ¿me entiendes?-ahora se dio la vuelta y los miró a todos-no sé qué carajos pase con esto de las visiones, con lo que sentimos y escuchamos mientras estábamos en ese trance, pero no voy a dejar que eso suceda, no lo permitiré, ¿me escuchan todos? y me vale un comino si esto sigue pasando, si seguimos experimentando estas cosas tan raras, no me importa si el mundo se acaba hoy o mañana, no me importa, no permitiré que eso me arrebate a los que amo, lo he visto, y por Dios que voy a evitarlo. No voy a dejar que mi hermana muera, así que tenga que estar pegado a ella... o alejarme de ustedes, no lo permitiré.
-eso lo puedo entender-dijo Marina-tienes que creerme si te digo que yo haré hasta lo imposible por ayudarte a proteger a tu hermana, pero no podemos separarnos, tenemos que estar juntos, por algo hemos tenido estas visiones, quizá fue el destino que conocieras a Akima, ya que ella también está conectada a nosotros. Quizá sea el destino que nosotros hayamos visto lo que vimos, pues a lo mejor, nosotros debamos evitarlo, y no sólo me refiero a lo que vimos sobre Jenny.
-¿quieres decir que debemos evitar que la maestra Heidi se suicide?-inquirió Julian.
-sí, también lo otro...
-¿qué otro? ¿la chava que se estaba quemando con el cigarro? Ni siquiera sabemos quién es-argumentó Ginger.
-no... digo, no sé quién sea esa muchacha, tengo una teoría, pero ahora eso no importa, lo que importa es eso otro, aquella oscuridad angustiante, junto a esa voz maligna, ¿la oyeron? Eso es lo que nos debería preocupar.
-¿por qué?-preguntó Daniel-no vimos nada, sólo eran sombras y figuras oscuras.
-pero lo sentimos...
-no quisiera interrumpir, sé que esto es importante, pero tengo que irme a mi casa...-intervino Betty, parecía más dubitativa y temerosa que nunca, además de que no se atrevía a mirar a nadie a los ojos.
-¿qué pasa, Betty?-le preguntó Mayra con dulzura.
-es que... yo... yo...
-¡te hiciste pis encima!-dijo Rosa, pero al momento se arrepintió de haberlo casi gritado, y se tapó la boca con ambas manos.
Betty se puso rojísima y agachó la cabeza tímidamente. Mauricio no dejó pasar el hecho de que Rosa le hubiera leído el pensamiento a Betty... y esto lo supo porque también lo había captado en la chica de las gafas.
Hubo un momento incómodo, nadie dijo nada hasta que Mayra se acercó a ella y la abrazó.
-tranquila, no pasa nada-le dijo con una ternura que derritió el corazón de Mau.
-es que no pude evitarlo... sentí tanto miedo... yo... pensarán que soy una ridícula tonta que todavía moja la cama... no se lo digan a nadie... ¿qué pensarán de mí?
-nada, no se lo diremos a nadie-dijo Mauricio y también se acercó a ella. Le puso una mano en el hombro y le sonrió, luego él y Mayra intercambiaron miradas. Ella parecía agradecida con él.
-si, no te preocupes, corazón, Mauricio se hizo pis en la cama hasta los 10 años-dijo Daniel, provocando la risa de Ginger y de Rosa, pues los demás, evitaron reír para no ofender a Mau.
Mauricio miró a Daniel con cierto resentimiento, pero también soltó una carcajada.
-sí, de hecho así fue, me oriné en la cama hasta los 10, pero lo tuyo sólo fue un accidente, no pasa nada, no tienes porque sentirte avergonzada, nadie se reirá de ti, porque somos tus amigos.
"Dios mío, eres tan maravilloso, te amo tanto, Mau" Mauricio creyó escuchar aquello en su cabeza, e intentó poner en blanco sus pensamientos, ¿acaso también Betty estaba enamorado de él? Vaya cosa...
-sí, déjalo pasar, no importa, sólo olvidé decirles que yo también me orinaba en la cama... hasta los 9-dijo Daniel de nueva cuenta y ahora todos rieron a plenitud-sí, sí, sí, lo admito ahora que estamos entre amigos.
-hasta que lo aceptas-dijo Julian.
-¿qué? ¿qué me orinaba en la cama?
-sí... bueno,también, pero refería a que aceptas que somos tus amigos.
Daniel bajó la cabeza con arrepentimiento y luego miró a Mauricio.
-sí... miren... perdón por haberme portado como un pedazo de mierda... pero... pero...
-no hay pero que valga, luego nos das tus disculpas pedorras, mejor hay que ayudar a Betty a que se quite los calzones, ¿no crees?-Rosa le dio un golpecito en el hombro y luego le sonrió-vamos, ¿no nos invitas a entrar a tu casa, tontote?-y acto seguido, le dio un abrazo y un beso.
-sí... eso me parece bueno... entren, pero hasta la sala, que mi cuarto es un cochinero.
-descuida, lo vimos en las visiones-arremetió Marina con dureza, pero luego le sonrió también.
Entonces, todo el grupo entró a la casa, salvo por Mauricio, quien se quedó en la calle, indeciso, todavía tenía en la cabeza a su hermanita siendo atropellada, siendo asesinada.
-¿te vas a quedar ahí?-le preguntó Daniel.
-tengo que ir con mi hermana.
-no seas güey, no le va a pasar nada, mañana ten por seguro que vamos a evitar cualquier cosa que pudiera ponerla en peligro, te lo juro por esta. Órale, entra o te pego de nuevo.
Mauricio lo miró cautelosamente.
-era una broma-dijo Daniel, pero Mauricio no sonrió ni nada, su expresión era vacía, indescriptible.
-tengo que irme.
-está bien, te acompaño, sólo déjame decirles a estos cabrones que ahorita regresamos.
-¿qué?
-sí, traemos a tu hermana acá, y luego hablamos.
Mauricio no opuso resistencia a eso y luego de que él avisara a los demás, cerró la puerta y salió con él, previamente ya había dejado su mochila y la bolsa que llevaba antes.
Caminaron en silencio durante un tiempo, sin saber qué decirse. Hasta que Daniel se armó de valor.
-mira, Mau... no deberías pedirme perdón... el que debería pedirte perdón, soy yo... ya sabes, por pegarte... es que... es que me dolió mucho... me... la jodiste, ¿sabes? y no supe cómo reaccionar...
-está bien, me dejará un moretón y no puedo abrir bien el ojo, pero está bien, te desahogaste al menos.
-no güey... es que mira... mira, la quiero un chingo, no me la puedo quitar de la cabeza, y me ardió mucho que anduvieras con ella y que... y que... bueno... ay, ¿cómo decirlo?
-sólo dilo...
-es que encontrarlos así en la escuela... y luego...-Daniel se detuvo, y obligó a Mau a detenerse-¿te la cogiste?
Mau tuvo la necesidad de sacar su inhalador, pero se contuvo, apretó la mandibula y lo miró con toda la franqueza que pudo, sabía que Daniel no aceptaría una simple respuesta, esta debería ser sincera y creíble, pues su amigo era sumamente inseguro y muy emocional.
-mírame a los ojos, Daniel... mírame cuando te digo que no ha pasado nada entre Marina y yo... sólo la he besado... pero nunca nos hemos tocado... nunca la he tocado de otra forma. ¿Me crees?
Daniel lo miró seriamente, se guardó las manos en los bolsillos y luego se puso de nuevo a caminar.
-está bien... pero el condón ese... ¿qué?
-nada... eso no tiene nada qué ver.
-¿neta es tuyo?
-deberías olvidar eso.
-¿te lo dio ella?
Mau guardó silencio, no sabía qué clase de respuesta le calmaría a Daniel, porque parecía haberle leído la mente.
-te lo dio ella... ¿ella quería coger contigo?
-no pienses mal de ella, mira, está presionada porque está enamorada de mí... pero si te hace sentir mejor, yo no la amo... tú sabes a quién quiero. Y si me dio el condón, fue porque se siente presionada para gustarme, pero yo no soy así, yo no podría jamás aprovecharme de ella, lo sabes.
-entonces, ¿por qué andas con ella? Sabes que la quiero mucho y eso se me hizo...
-¿desleal? ¿traición?
-algo así, bueno...
-pues no tiene que ser así, ella no te pertenece y no puedes enloquecer de celos porque le hace caso a alguien más y a ti no... si de verdad la amas, deberías esforzarte más por gustarle...
-mira tú, chuchita cuerera, no me tragaré el sermón del tipo que enloqueció cuando se enteró del noviazgo de Mayra y Gabriel...
-está bien, me chingaste con eso, sí, también me porté como un imbécil... pero es que Gabriel no se merece a Mayra...
-¿y yo no me merezco a Marina?, ¿es eso?
no, claro que no. Me equivoqué al haberme hecho novio de ella, la cagué porque sólo fue para darle celos a Mayra, para que pensara que yo también tenía a alguien conmigo... pero fue un tremendo error, no puedo utilizar a Marina así, no la puedo lastimar. Romperé con ella y tendrás todo el camino libre. Aunque termine odiándome, es preferible a que yo le haga daño con mi falso amor.
-es que vaya, mierda, eres muy pinche suertudo, le gustas a Mari y a Ginger, seguro a tu amiga japonesa también y...
-¿qué dijiste?
-¿de tu amiga japonesa?
-no, de Ginger...
-no te hagas pendejo, sabes que ella quiere contigo, pero no se ha atrevido porque ella piensa que está muy grande para ti... además, creo que le tiene miedo a tu carnala o algo así. Me lo dijo cuando estuve con ella, esa vez que me sali de mi casa.
-bueno... a lo mejor me hacía la idea, pero un güey como yo no puede darse el lujo de albergar falsas esperanzas con chicas tan bonitas...
-pues como sea, ya me gustaría tener tu suerte, que incluso haces que la jodida maestra Heidi, moje sus ricos calzoncitos...
-no digas estupideces, cabrón de mierda...-Mauricio se alteró, pero era obvio que no podía rebatir aquello.
-todos vieron la visión, güey, todos la vieron. Vieron como la maestra acariciaba tu nombre en ese pinche trabajo del Quijote... era ese ¿verdad? ¿el trabajo que nos dejó de Don Quijote? Sí, lo recuerdo bien.
-no creo que se trate de eso...
-pues por algo se quedó con tu trabajo, y por algo, acariciar tu nombre le hizo desistir de volarse los sesos...
-¿igual que tú? ¿para qué era la pistola?
Daniel volvió a detenerse y le enseñó el cinturón.
-ya no la traigo, ya no hagas panchos...
-¿no me lo dirás?
-pues no era para eso, jamás pensé en dispararme si eso dices, sólo quería... quería hacer algunos tiros, ya sabes, para desahogarme, güey. Además, me iba ir a Querétaro solo, la necesitaba para defenderme.
-sólo espero que te deshagas de ella, es una estupidez tener armas en casa.
-sí, lo haré, no te preocupes.
De esa forma, continuaron caminando hasta que llegaron a casa de los Silva. Una vez ahí, Mauricio le dijo que no regresaría con él.
-está bien-dijo Daniel-¿qué quieres que les diga a los demás?
-nada, sólo que me quedaré con mi hermana... además, cuando me vea mi mamá con esta cara que traigo, se va a armar un relajo, y seguramente no podré andar por ahí con ustedes... de seguro ni podré volver a salir a la calle.
-entonces le diré a tu mamá que yo te pegué...
-déjalo, no importa... sólo quiero saber algo antes de que te vayas.
-¿qué?
-¿para qué querías el cofre de mi cuarto? ¿tengo algo de valor ahí? que la verdad ya ni recuerdo su contenido.
-no lo creo... juguetes y algunos papeles... mira, perdón por robártelártelo, sólo quería desquitarme contigo, pero mañana te lo traigo. Palabra.
Hubo un momento de tensión antes de que Mauricio entrara a su casa. Daniel lo miró a los ojos, y aunque no necesitaron pal palabras para decírselo, acordaron volver a la normalidad. Se dieron la mano y luego se carcajearon.
Ahora
bien. Mauricio no supo de qué hablaron sus amigos en casa de Daniel,
cuando él decidió no regresar con ellos. Esa noche, luego de la histeria
que generó el muchacho por su ojo morado, Marina le habló e intentó
decirle alguno de los pormenores de la conversación que tuvieron, pero Mau
se decidió a no seguir adelante. Esa misma noche iba a cortar con ella,
pero no pudo. Sin embargo, eso no impidió que fuera cortante con ella, y
casi ni la dejara hablar.
Por lo que ahora, nos trasladamos a ese 20 de febrero. Habían pasado
algunos días desde entonces. Los chicos se vieron en la escuela, como
era costumbre y nada había cambiado, salvo el comportamiento paranoico
que Mauricio había adoptado con su hermanita, por lo que se le veía más
con ella y con su prima Ana, que con sus amigos. Eso también fue un
buen pretexto para alejarse de Marina y de Mayra, a quien ya no le
importaba ser vista con Gabriel, oficialmente su novio.
Así que ante las pocas expectativas que tenía Mauricio, el que el
noviecito de Mayra ya se juntara con ellos en la mañana, cerca del asta
bandera, fue la oportunidad perfecta para comenzar a alejarse de todos sus amigos.
Al principio a Jenny no le gustó tener a su hermano detrás de ella todo
el tiempo, aunque a Ana le encantaba eso, por alguna razón, pero luego
de que Ginger se presentó en la casa de Mauricio
para invitarlos a la celebración de su cumpleaños, la hermanita pequeña
se mostró más que dispuesta a ir con su hermano. Al parecer, la idea de
acudir a una fiesta de chicos más grandes, la entusiasmaba sobremanera.